Archive for the ‘Dupont’ Category

Algo inevitable, pareciera, un hecho: cuando un “escritor” escribe –una novela, un poema, un diario, una carta, un papelito, lo que sea–, lo primero que aparece, siempre, es la literatura. La literatura como ornato, como artificio, como eso que el escritor adosa a fin de envolver –embelleciéndolos o afeándolos– ciertos “contenidos”. Por más grandes que […]


La anécdota la cuenta Frédéric Vitoux, en La vie de Céline: después de publicar, en 1936, la novela Muerte a crédito –que le había llevado tres años de escritura obsesiva y varios meses de corrección con Marie Canavaggia–, y de un viaje a la Unión Soviética que le inspiró, ese mismo año, el panfleto Mea […]


Hasta el advenimiento de Internet, y sobre todo hasta la proliferación, algunos años más tarde, de páginas y blogs dedicados a la literatura, el nombre de Juan Emar era, al menos en la Argentina, el santo y seña de una secta de lectores hiperselectos. Un nombre que aparecía de tanto en tanto –siempre con una […]


Viajar a la España del siglo diecisiete. Entrar en sus moldes, en sus metros, en sus figuras. Quedarse ahí, escuchando, poniendo la oreja. Luego escribir. Ésos son los pasos que Fernando Molle (Buenos Aires, 1968), abrevando en el procedimiento de Menard (el del anacronismo deliberado), parece haber seguido en la escritura de los poemas que […]


Todavía hoy –¡2008!– hay gente que le pide a la época buenos libros. Buenas novelas, le piden, buena literatura. Gente a la que le hubiera gustado vivir, no en este siglo veintiuno en el que, mientras todo agoniza, los impostores se disfrazan de genios (y viceversa), sino en el diecinueve: el siglo de Balzac, de […]


“Murena no es reivindicable.” A treinta y cinco años de su muerte, no hay nada bueno que decir sobre Murena. El Dictum es claro, categórico. Algún que otro rescate religioso del Murena religioso, por el lado de Heidegger. Y un caso que cada tanto desempolva la academia cuando se decide a hacer caridad. Siempre con […]


Lo sabe todo el mundo: el sueño de la razón produce monstruos. Monstruos como la famosa criatura que Mary Shelley le hizo crear al inescrupuloso doctor Víctor Frankenstein. O como Francisco Vargas, el niño protagonista de El presente, primera novela de Juan Bernardo Cejas. La razón que, a lo largo de los años y las […]



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