Balance 09 / los libros del año

18Ene10

Glaxo / Hernán Ronsino (Eterna cadencia)

Un pueblo de la provincia de Buenos Aires facetado en el tiempo: 1959, 1966, 1973 y 1984. Cuatro voces desplegadas sobre un territorio común: la fábrica, el tren, el cine y la peluquería de ese pueblo. La fábrica es Glaxo, la misma que da nombre al tercer libro de Ronsino, y a toda una porción de su pueblo natal, Chivilcoy, en el que tiene lugar el relato. Lo más grave está por pasar o ya pasó, según en qué año estemos: el peso dramático está puesto en el fuera de campo. La Negra Miranda, una mujer tan sensual como misteriosa que aparece en el texto apenas de refilón, es el centro de gravedad alrededor del cual orbitan, más o menos cerca, los personajes masculinos –aunque ella no tenga voz.

El tesoro de la lengua / Ariel Schettini (Entropía)

Schettini elige una serie de poemas en su mayoría muy escuchados e incluidos en antologías. Selecciona un corpus que atraviesa la historia del continente –de 1682 data el primer texto; el último se publicó en 2004– para preguntarse acerca de su perdurabilidad y por los efectos que producen aquellos que se conservan: si aún hoy volvemos a ellos y seguimos encontrando algo que nos defina y discuta el lugar que el yo tiene en la lengua latinoamericana, tal vez se deba a que se fueron grabando en la memoria y perdiendo a su autor para convertirse en creaciones mismas de la lengua. El hecho de considerar hoy a los poemas seleccionados como “tesoros” parte de la intención de exponer toda su potencia y considerarlos como verdaderos estallidos.

Ulisa/Horas-puente/Los secretos de Romina Lucas / Ercole Lissardi (Hum)

Tres historias sobre la infidelidad. Tres historias que, en definitiva, así como en ciertas narraciones lo fantástico invade lo cotidiano por un umbral inadvertido, nos hablan de cómo la domesticidad se ve invadida por las fantasías y los fantasmas del erotismo y la pornografía. Tres historias que describen un arco que va desde la reincorporación de los personajes perdidos en sus obsesiones al seno de lo doméstico, pasando por la comedia ligera entre amantes que intentan reconstruir su vida conyugal, al desborde y la tragedia absoluta. Fino estilista de la brevedad y de los roces con el sentimentalismo, Lissardi se coloca en el centro del matrimonio como ese monigote burlón que salta del interior de una caja diseñada como un mecanismo muy bien ajustado.

Casa de Ottro / Marcelo Cohen (Alfaguara)

Fronda Pátegher, una mujer que se ha movido a sus anchas en los recovecos del poder, se muda por un tiempo a la casa de quien fuera su jefe y mentor y suegro, el ex-Regente de la isla Ushoda Collados Ottro –nuevo desembarco en la zona coheniana del Delta Panorámico. Mientras hace lo que puede para soportar el peso de su herencia, Fronda revisa los términos en que se ha desarrollado su vida pero, sobre todo, repasa la carrera política de Ottro, es decir el camino que en buena medida supieron hacer juntos. Hay una brecha que se abre y en la que se cuela lo político como posibilidad, como horizonte, como práctica efusiva y noble. Y es en esa dualidad en la que Ottro, y Fronda misma, no logran hacer pie; y sin embargo algo queda.

Ahora o nunca. Poesía reunida / Ricardo Zelarayán (Argonauta)

El año pasado fue el turno de la no-novela Lata peinada; ahora, el de la poesía reunida, Ahora o nunca, un libro de 290 páginas –apenas eso, sí: 290 páginas– que condensa el trabajo (visible) de una vida; un libro escrito una y otra vez, nunca acabado, siempre en progreso, en permanente mutación: están ahí, como muestras, las innumerables versiones, a veces muy distintas, de muchos de los poemas, variaciones de una misma melodía que Zelarayán, oreja absoluta, supo esbozar como pocos. Esbozos, entonces: como buen macedoniano, como buen kerouaquiano, lo de la Zelarayán fue el esbozo. El esbozo y el escamoteo. La no circulación o la circulación subterránea, escribir y olvidar, el “trabajo secreto” del que hablaba Mallarmé.

Manigua / Carlos Ríos (Entropía)

Cada tanto aparecen novelas que rompen silenciosamente con algunas convenciones narrativas, sin subrayar su propio experimentalismo ni escenificarlo en un ámbito que no sea el estrictamente literario. Manigua tiene la cualidad extraña de ciertos relatos cuya singularidad radica en la naturaleza –o en la ausencia de artificio– con la que presentan el acto de narrar. En las primeras páginas el relato remeda una ficción antropológica. Pasada esa apertura, anécdotas que bordean mitologías tribales en una atmósfera posapocalíptica se imbrican en las voces del narrador y del personaje. El cruce de voces y la disputa coral agrega profundidad a un relato que parte de un plano –ese plano helado de las novelas de Bellatin– y se desplaza hacia anécdotas laterales.

Piquito de oro / Gustavo Ferreyra (Seix Barral)

Más que una novela coral, Piquito de oro parece una novela siamesa, de dos cabezas entrelazadas (así como El director alojaba en su interior otra novela, La risa). En este nuevo libro de Ferreyra, dos son los tonos narrativos que se van pasando la posta del relato: por un lado, el monólogo de Piquito, un treintañero sociólogo algo tardío, que acaba de esparcir las cenizas de sus padres; y por el otro, la familia del doctor Cianquaglini, quien pocas semanas antes de comenzada la novela fue asesinado en la calle de noche en circunstancias confusas. Ese cruce genera algo que, en general, los libros de Ferreyra no provocaban: la risa, que sumada al vaivén narrativo confieren al relato una fluidez y un ritmo inéditos.

Realidad / Sergio Bizzio (Mondadori)

Realidad empieza, como las últimas novelas de Bizzio, con una trompada certera. Al mismo tiempo, enseguida queda claro que aunque su material sea el fenómeno de los realities y el mundo de la televisión, lo que al autor le interesa pasa por otro lado. De hecho, si fuera una novela sobre “los reality”, escrita al fragor del rimbombo mediático, hoy en día, dos años más tarde, resultaría anacrónica, aburrida y caduca. Es cuestión de ver desplegarse la narrativa de Bizzio para notar la siguiente paradoja: aunque suele cargar contra el mundo de la tele, al mismo tiempo Bizzio parece haber logrado algo que muchos intentan pero pocos logran: inyectarle a sus libros mecanismos narrativos o una lógica que se alimente del vertedero de la pantalla chica.

Bajo este sol tremendo / Carlos Busqued (Anagrama)

La prosa de Bajo este sol tremendo es opaca, directa, casi cinematográfica, y remite a la tradición del mejor realismo sucio norteamericano (de John Fante a Hubert Selby Jr). La trama acompaña bien esa cadencia: pueblos fantasmagóricos, drogas blandas, secuestros, negocios turbios, personajes marginales psíquica y socialmente. Aunque puede ser leída como una novela de género, una rareza difícil de definir hace que no cuadre del todo como un policial clásico, ni como un thriller, ni como una novela de suspenso. Quizás, la verdadera apuesta de este libro esté no en la truculencia de la historia –que por momentos impacta y por momentos pasa desapercibida por su misma proliferación–, sino en la lenta y sostenida edificación de un clima sofocante.

Agosto / Romina Paula (Entropía)

Un día Emila vuelve a Esquel, donde nació y se crió, para esparcir las cenizas de su amiga muerta cinco años atrás. En Buenos Aires queda un presente con el que por momentos no parece sentirse del todo a gusto. O sí. O, bueno, a veces. La locuacidad de Emilia va sembrando dudas: se pregunta, se responde, se desdice, se aventura, se arrepiente… Además de un talento para plasmar en la hoja las modulaciones del habla, el tempo de una respiración, Romina Paula logra captar ciertas palabras o marcas generacionales y darles la elocuencia justa. Como si más allá de la edad biológica alguien se definiera, en última instancia, por la música que escuchaba y las películas que veía en su adolescencia, por su educación sentimental.



2 Responses to “Balance 09 / los libros del año”

  1. 1 Nair

    Muy bueno el blog, espero que sigan publicando reviews con continuidad. Saludos!

  2. 2 panza

    seria buenisimo si hacen reviews u otras cosas mas alla de lo publicado en la revista-papel, bienvenido este espacio con tanto potencial!…
    saludos cordiales


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