Julian Maclaren-Ross / Veneno de tarántula

27Ene10

Las sucesivas traducciones de los libros de Julian Maclaren-Ross vienen delineando cada vez con mayor nitidez la fisonomía de una obra que hasta hace cuatro años era apenas un secreto a voces opacado por un mito de escritor dandy entre decadentista y protobeatnik. Primero fue De amor y hambre, una novela extraordinaria en la que al brumoso clima costero de una ciudad poco antes del estallido de la Segunda Guerra, con vendedores de aspiradoras que mataban el tiempo entre demostraciones puerta a puerta y rondas en el pub, se le superponían la fatalidad de un triángulo amoroso y las tensiones de un amistad viril. Después llegaron, a principios de año, los relatos de Tostadas de jabón; y ahora es el turno de la flamante traducción de Veneno de tarántula. “Un libro de menos de setenta mil palabras”, como dice el propio autor en la nota introductoria, en el que el narrador Christopher Barrington-ffoulkes rememora un verano de 1930 en el sur de Francia, en la cabaña en el bosque de Spider, un viejo amigo adicto al juego y la morfina.

Con Veneno de tarántula queda en claro, antes que nada, que De amor y hambre es la obra cumbre de Maclaren-Ross, pero que esta última se sustenta en el mismo estilo cortante y preciso, cargado de una ironía tan recia como destilada, que el escritor británico le imprimió a las páginas de todos sus libros y a cada línea de diálogo. Como señalara Luis Chitarroni (impulsor de esta serie de traducciones), para Maclaren-Ross el estilo no es un lujo sino una restricción; “la de quien ha elegido las palabras para que el lector se pierda, no en un laberinto de retruécanos e ingenio sino en una cruel contumacia de situaciones de aparente absurdo, reguladas por las claves retóricas del idioma inglés: la implicancia, el understatement, la elipsis”. Es así que, a diferencia de Les Adolescents Passionnés, una novelita de costumbres que Barrington-ffoulkes lee cuando cae enfermo, y de la que “era obvio esperar un extraordinario punto culminante”, Veneno de tarántula se resuelve como un relato en tono menor, rítmico pero asordinado, que elude las progresiones que tienden hacia un único climax y ofrece apenas, en el epílogo, unas pocas frases como puntadas invisible que suturan la narración.

Matías Capelli

La bestia equilátera. 158 páginas. Traducción de María Martoccia.

PUBLICADO EN OCTUBRE DE 2009



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