Roberto Echavarren / Yo era una brasa

02Mar10

La cantante uruguaya Lágrima Ríos, “la perla negra del tango”, fallecida hace tres años, oficia de narradora en el libro más reciente de Roberto Echavarren. Pero nada más alejado de la autobiografía ficticia de una celebridad, del relato cronológico y cristalizado de una vida. Ríos más bien pone el cuerpo: a modo de homenaje Echavarren anida en su voz para discurrir en los breves capítulos que componen Yo era una brasa; anécdotas, epifanías, reflexiones que se articulan como parte de un relato mayor, como un mosaico cuyo valor reside tanto en su conjunto, como en el poder evocativo de las imágenes y en la precisión de ciertas frases y fragmentos. Aunque a primera vista pueda parecer alejado del imaginario beatnik y rockero de los sesenta presente en Ave roc, o la noche montevideana andrógina de fin de siglo de El diablo en el pelo, como mujer, como descendiente de esclavos africanos, como bisexual, como artista y marginal, en Ríos se intersecan ciertas coordenadas que no son otras que las obsesiones teóricas y narrativas características de la obra del poeta, ensayista y narrador uruguayo. “Odio, rabia, excitación, a veces son lo mismo. Pero conmigo se confunden. ¿Es varón, es mina? ‘¿Qué sos vos, che, negra fachosa’”, dice en un momento Ríos, en un registro que le imprime a la inmediatez de lo oral un tarareo zumbón. Con gracia y desparpajo, siempre entre risas, la virilidad femenina de Ríos va y viene entre los conventillos de Montevideo y la opulencia de Europa narrando sus amoríos con hombres y mujeres, los golpes de una vida vivida al límite, que recuerda en sus peripecias a Reynaldo Arenas. Personajes que viven a salto de mata, que se escapan de las situaciones rompiendo ventanas y saltando, huyendo, fugándose de amores tiránicos, convirtiendo el dolor en goce, transmutando de identidad todo el tiempo. “Ahora me siento bestia, aunque de otro modo. Puedo detenerme a considerar. Puedo librarme del empleo y la identidad y la raza. Me muevo en el terreno de mis intereses, pero desinteresada, como si fuera. Si no miro ¿hay imagen en el espejo? Esa imagen a mi espalda, lo que pueda ser percibido por cualquier otra cámara que no sean mis ojos, de todo eso me desentiendo, salvo por un filo de amenaza o de peligro; o salvo que quiera ser percibida por ti, mi pichón.”

Matías Capelli

HUM. 152 páginas.

PUBLICADO EN JUNIO DE 2009



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  1. 1 Modelo de Figura Barthiana

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