Milita Molina / Melodías argentinas

28Jun10

Todavía hoy –¡2008!– hay gente que le pide a la época buenos libros. Buenas novelas, le piden, buena literatura. Gente a la que le hubiera gustado vivir, no en este siglo veintiuno en el que, mientras todo agoniza, los impostores se disfrazan de genios (y viceversa), sino en el diecinueve: el siglo de Balzac, de Dickens, de Tolstoi, de Flaubert, de la  novela. (El siglo de la nitidez: una buena novela era una buena novela, y un gran escritor, un gran escritor. Después, como se sabe, Duchamp puso un mingitorio en el museo y zácate: ya nada volvió a ser lo mismo.) Gente que pide –¡en 2008!– qualité, altura, prosas repujadas, hiperestilo, distancia, calculada mesura: la noria. Melodías argentinas, cuarto libro de Milita Molina, no está escrito para esa gente. Su matriz es otra. Los lectores de Melodías –están ahí en el novela, con nombre y apellido: Hugo Savino, Laura Estrin, Esteban Bértola, etc.– sienten, al igual que Molina, nostalgia de la literatura. Hacen su duelo por la literatura que supimos conseguir pero que ya no tenemos más porque nos fue arrebatada por los incontables horrores perpetrados por la especie humana durante el siglo veinte y lo que va del veintiuno. Sin embargo, esa nostalgia no les hace anhelar a estos lectores el regreso de los tiempos idos, como decir: queremos más Flaubert, más Borges. No. Dios los libre y los guarde de semejante estupidez. Tampoco lloran por una época dorada de la literatura en la que abundaban espíritus sofisticadísimos como los de Joyce, Proust, Faulkner, Virginia Woolf o Robert Musil. Los lectores de Melodías tienen la oreja puesta en el porvenir, allá, en los silbidos de los vagos. En los libros que vendrán, esos que vienen siendo escritos hace rato –¿desde Mi corazón al desnudo?–, pero que vendrán –serán escuchados– más tarde, cuando las ilusiones estéticas –las putas estetizaciones– se hayan perdido definitivamente y la literatura pase a ser el altar sacrificial de las imposturas cotidianas. Gilles Deleuze decía que Virginia Woolf decía que al escritor, en realidad, no le interesa escribir, “lo que le preocupa a él es otra cosa”. El escritor, el verdadero escritor, está en otra, decía Deleuze. En otra cosa. Escribir es, para él, para ella –para Milita Molina–, inventar un pueblo que falta.

Mariano Dupont

Letranómada. 160 páginas.

PUBLICADO EN ENERO DE 2009



One Response to “Milita Molina / Melodías argentinas”

  1. 1 Mar Coro

    AY, QUÉ INTERESANTE MANERA DE DEFINIR ESTA NOVELA… TODO LO CONTRARIO A LO QUE UNO ESPERA Y SOLO POR ESO SE SIENTE LA IMPERIOSA NECESIDAD DE ESTAR YA ENTRE SUS PÁGINAS, ALLÍ VAMOS!


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