Alfred Hayes / Los enamorados

18Oct10

Podría ser un cuadro de Edward Hopper: un hombre y una joven toman un trago a las tres de la tarde en el bar vacío de un hotel. Tras la apariencia impasible de la escena, tras las muecas suspendidas en el instante, uno de los personajes esconde una historia. Una historia de amor triste que de alguna forma el hombre, cerca de cumplir los cuarenta, atesora y viene puliendo y ahora se dispone a contar. Así empieza Los enamorados, cuarta novela del inglés Alfred Hayes, y la primera en ser traducida al español. Autor de otras seis novelas, un libro de cuentos y tres de poesía, Hayes nació en Inglaterra pero se crió en Nueva York. Durante la Segunda Guerra estuvo asignado en Italia, donde poco después comenzó a hacer sus primeras armas como guionista de cine profesional. Trabajó con De Sica y Rossellini, para luego instalarse en los Estados Unidos y poner su pluma al servicio de Hollywood y de directores como Fritz Lang y Nicholas Ray, entre otros. Coincidencias en varios puntos de sus biografías lo emparentan con su contemporáneo y compatriota Raymond Chandler, aunque a Hayes el único enigma que pareciera importarle es el de las intermitencias del corazón y lo inaprensible de la experiencia. Las novelas de Hayes son intentos narrativos por responder a la célebre pregunta carveriana ¿de qué hablamos cuando hablamos de amor?

Publicada originalmente en 1953, ambientada en la Nueva York de posguerra que tanto popularizó Mad Men, Los enamorados narra la relación de un escritor en ciernes con una joven bailarina tan bella como carente de talento. Un romance que parece intrascendente hasta que irrumpe en escena un tercer vértice y planta la semilla del mal. La voz cautivante, rítmica y precisa, sostiene por si sola un monólogo que hurga en los vericuetos emocionales de los personajes del derecho y del revés. Porque lejos de una visión idealizante, el narrador es el primero en dejar en claro que incluso el amor es una ficción. Y es esa leve autoconciencia del papel que cada uno cumple en el teatro de las relaciones, esa distancia con la realidad, siempre problemática, que nunca logra franquearse del todo, ese ojo desapegado que mira impasible y disecciona, que se posa en detalles y señala el punctum incluso de la escena más inocente, lo que termina por darle a Los amantes su densidad literaria –y ese halo agridulce e inconsolable. Porque las historias de amor que merecen ser contadas pocas veces son aquellas que acostumbramos a considerar como “felices”.

Matías Capelli

La bestia equilátera. 156 páginas. Traducción de Martín Schifino.



One Response to “Alfred Hayes / Los enamorados”

  1. 1 Susana

    Estoy de acuerdo no sólo en lo dicho en esta reseña, sino también lo que a partir de ella transmite de la obra de Los enamorados.
    De los detalles de esa “irrealidad” que de pronto se transforma/trastoca en la única “realidad” posible de hallarse y ante desencuentro, que quizás tenga y no que ver con ese otro vértice, se deshace esa materialidad contenida y expuesta en el amor y tan filosamente nos entrega Hayes con este narrador y esos personajes.
    Ha sido un agridulce placer degustar ese libro.
    Y esta reseña me ha gustado mucho de ese universo que la escritura de Los enamorados pone en juego.


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