John Irving / La última noche en Twisted River

11Dic10

Al revés de lo que sucede con la mayoría de sus contemporáneos de cierto prestigio, John Irving termina entregando siempre mucho más de lo que promete. Repasemos, pues: no es un gran dialoguista, ni mucho menos; con frecuencia se torna excesivo, tanto en el carácter exageradamente digresivo de sus tramas como en el desarrollo injustificado de muchas escenas; suele ser autocomplaciente, incluso bastante ingenuo, entre otras cosas por el efecto empalagoso con que retrata y trata a sus personajes; y podríamos seguir un largo rato. En otras palabras: no hace nada demasiado bien. Y sin embargo, sus novelas prueban una vez más que en literatura el todo es mucho, muchísimo más que la suma de las partes. Hay una densidad y a la vez un reposo, una intensidad carente de histeria pero no de violencia, una inclinación también por la profundidad en el sentido de escarbar y escarbar y escarbar en la interioridad de los personajes, que hace de la lectura de sus libros una experiencia demoledora (y no por su extensión; o sí, pero de un modo muy distinto: lo extraño que resulta, al final, abandonar ese mundo, por más doloroso que haya sido el trayecto).

Su última novela responde en todo al canon irvingiano: padres e hijos, un escritor en ciernes, una tragedia contada con un humor que nunca es deshonesto, la inmensidad del territorio estadounidense como posibilidad de escape pero asimismo como la cárcel de una soledad irreductible; y sobre todo un hecho, uno solo, un momento, un desliz, un suspiro que cambia para siempre la vida de sus protagonistas. Esta vez es un cocinero rengo que trabaja en un campamento maderero; un niño de once años que confunde a la amante de su padre con un oso, e instintivamente acaba golpeándola. Mientras la mujer cae, durante ese brevísimo lapso en que ya irrumpe a gritos el futuro, el pequeño Danny Baciagalupo tiene tiempo de advertir dos cosas: de quién se trataba (incluso llega a balbucear su nombre), y que la mujer está muriendo. La tragedia es doble, porque además de amante de su padre era, Jane la Piel Roja, la pareja oficial del comisario, un alcohólico vengativo y perverso. Lo que Irving construye a partir de la huida es, como de costumbre, único, desmesurado, y pone a prueba nuestro ánimo a cada rato. Pero quién dijo que no había que pagar un costo alto por husmear en la vida de los otros.

José María Brindisi

Tusquets. 654 páginas. Traducción de Carlos Milla Soler.



One Response to “John Irving / La última noche en Twisted River”

  1. 1 lucas

    qué higado. canon.


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